Poemas no e-mail

25 de maio de 2011

Siesta - Angel Parra

Eu que conheço seu corpo
Melhor que ninguem na vida
Descubro por baixo do braço
Fragrâncias doces que incitam
Que feche a persiana
E acaricie a colina
Que desperta meus desejos
na siesta de nossa ilha.
E nossos corpos se afundam,
Desnudos numa sombrinha.
Cai a blusa do ombro,
“Dispa-me tudo”, dizias,
Embriagados de ganas,
Ocorrem todos os dias,
Respirar dessa maneira
Os dois ventres que palpitam
Ambos buscando seu centro.
Ante-sala de carícias.
E de novo surpreender-se
Do mundo das delícias.
Em teus braços e nos meus
Pérolas de paixão transitam,
O vaivém das cadeiras,
Um coração que se agita,
Sobe e desce a maré,
Volta mil vezes, respira,
Sal e iodo entre suas pernas,
Alimenta e debilita.
E estalo como onda
Em tua caverna bendita.
Depois de havermos amado
Sem restrição nem mentiras,
Me inclino a beber a água,
Nossos joelhos vacilam,
Voltar devagar ao mundo
Com a pupila distante,
Cansaço de navegantes
Que aportaram na praia,
Cruzando os sete amores
Felizes pela batalha.


Original em Espanhol:
Yo que conozco tu cuerpo
mejor que nadie en la vida
descubro bajo tu brazo
fragancias dulces que incitan
a que cierre las persianas
y acaricie tu colina
que despierta mis deseos
en la siesta de la isla.
Y nuestros cuerpos se hundan,
desnudos en la sombrita.
Cae la blusa de lo alto,
“quítame todo”, decías,
como borrachos de ganas,
ocurre todos los días,
respirar de esta manera
los dos vientres que palpitan
ambos buscando su centro,
antesala de caricias.
Y de nuevo sorprenderse
del mundo de las delicias.
En tus brazos y los míos
perlas de pasión transitan,
el vaivén de las caderas,
un corazón que se agita,
sube y baja la marea,
vuelve mil veces, respira,
sal y yodo entre tus piernas,
alimenta y debilita.
Y estallo como una ola
en tu caleta bendita.
Después de habernos amado
sin restricción ni mentiras,
me inclino a beber el agua,
nuestras rodillas vacilan,
volver de a poquito al mundo
con la pupila lejana,
cansancios de navegantes
que arribaron a la playa,
cruzando los siete amores,
felices de la batalla.